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¿Estás cansado de convertir tus fresas en sopa dulce o tus albaricoques en hormigón armado? ¡Usted no está solo! Jam es un poco como andar en bicicleta: parece sencillo hasta que empiezas. Pero ten la seguridad de que, después de leer este artículo, finalmente podrás impresionar a la abuela con TUS frascos (y no con esos). del supermercado escondido en el armario). 

 

Incluso si hacer mermelada no es una cirugía cardíaca, sigue siendo necesario un mínimo de equipo. Piensa en tu futura misión como la de un superhéroe: ¡necesitas tu equipo! 

Lo esencial: 

  • Tarros en cantidad suficiente (con 1 kg de fruta contar aproximadamente 3 tarros de 324 ml) 

  • Tapas NUEVAS (sí, incluso si recicla frascos comprados en la tienda; ¡las tapas viejas no son negociables!) 

  • Una cacerola grande o, para los más motivados, un recipiente para mermelada de cobre o acero inoxidable (parecerás un profesional) 

El pequeño extra que lo cambia todo: Un cucharón, una espumadera y un embudo te harán la vida mucho más fácil a la hora de llenar. Porque una cocina repintada con mermelada de fresa queda bonita durante 5 minutos. 

 

Es LA estrella de tu receta, ¡así que no escatimes! La fruta debe estar madura, pero no transformada en compota incluso antes de que llegue a la sartén. Y buenas noticias: ¡las frutas “feas” son perfectas para hacer mermelada! Menos caros e igual de deliciosos, merecen una segunda oportunidad. 

La trampa a evitar: Las frutas demasiado verdes darán como resultado una mermelada blanda (no han tenido tiempo de desarrollar sus aromas). Por el contrario, la fruta demasiado madura corre el riesgo de producir una mermelada líquida que obstinadamente se niega a fraguar. 

El consejo del chef: Mezcla un poco de fruta firme con tu fruta madura para encontrar el equilibrio perfecto entre textura y sabor. 

 

3. No descuides la pectina: el secreto de una mermelada que aguanta 

La pectina es lo que permite que la mermelada se endurezca. Sin él, obtendrás un delicioso... almíbar de frutas. ¡Algunas frutas contienen naturalmente mucho, otras mucho menos! 

  • Frutas ricas en pectina: Para membrillos, naranjas o limones, ¡no hay problema! Un azúcar clásico combinado con una cocción adecuada será suficiente para darle una textura preciosa. 

  • Frutas bajas en pectina: Para las fresas, el ruibarbo o las cerezas, la historia es diferente. Te recomendamos escurrirlas previamente: cubrirlas con el azúcar que indica la receta durante al menos 2 horas (¡lo ideal es dejarlas toda la noche!). Este pequeño truco de magia permite que el agua salga del fruto y garantiza un mejor cuajado. También puedes añadir media manzana a tu preparación para aumentar de forma natural su contenido de pectina. 

Otra opción: utilizar azúcar especial para mermelada, enriquecido con pectina, para asegurarnos de obtener la textura deseada. 

  • El consejo extra: En todos los casos, agrega el jugo de un limón a tu preparación. No sólo aumenta el nivel de pectina, sino que también mejora la estabilidad y por tanto la buena conservación de tu mermelada. 

 

4. Revuelva regularmente pero no continuamente: el arte del punto medio 

¡Cuidado, aquí es donde las cosas se complican! No caigas en la trampa del principiante que revuelve frenéticamente su mermelada como si estuviera batiendo huevos. Revolver constantemente evita que la mermelada cuaje correctamente. Pero no hagas nada en absoluto y listo, ¡se adhiere al fondo! 

La técnica ganadora: Cocción viva pero corta, con movimientos de cuchara regulares pero espaciados. Piense en ello más como un vals que como un maratón. La mermelada demasiado cocida se vuelve demasiado espesa y pierde su sabor; Si no se cocina lo suficiente, queda líquido como un almíbar. 

 

5. Hojee por un bonita mermelada 

Para empezar, ¿qué es el skimming? Mientras se cocina la mermelada, se formará una espuma blanca en la superficie. Puede estar compuesto por varias cosas: aire atrapado, impurezas presentes en la fruta, residuos de pulpa, etc. 

Aunque este paso no es obligatorio, mejorará notablemente la calidad de tu mermelada, especialmente en frutas que contienen poca pectina y que suelen producir mucha, como las fresas, el ruibarbo o las frambuesas. 

Puede quitarlo al final de la cocción, justo antes de colocarlo en la maceta. Para ello, coge tu espumadera (o en su defecto una cuchara grande, pero resulta menos práctica) y retira la espuma presente en la superficie. 

Al quitar la espuma de tu mermelada, su color será más brillante, el aspecto general será más limpio, ¡pero sobre todo reducirás el riesgo de fermentación y moho en el interior de tus frascos! 

 

6. Atrévete a hacer asociaciones creativas: ¡espacio para la imaginación! 

Una vez que hayas dominado los conceptos básicos, ¡déjate llevar! Es tu momento de convertirte en un artista de improvisación. Algunas ideas para inspirarte: 

  • Cerezas + jengibre o pimienta de Sichuan (para estimular el paladar) 

  • Fresas + tomillo o romero (sutil y sorprendente) 

  • Albaricoques + vainilla y lavanda 

  • Melocotones + albahaca 

Las combinaciones son infinitas, ¡así que deja hablar tu creatividad gourmet! 

 

7. Prueba la sujeción: la técnica del plato frío 

¡El momento de la verdad! Para saber si tu mermelada está lista utiliza la técnica ancestral del plato: 

  1. Coloca un plato en el congelador unos minutos antes de la prueba. 

  1. Toma una cucharada pequeña de mermelada. 

  1. Colócalo en el plato frío. 

  1. Inclina el plato: si la mermelada fluye lentamente, ¡eres un ganador! Si va cuesta abajo a toda velocidad seguir cocinando 

¡Simple, eficaz y ha funcionado durante generaciones! 

 

8. Guarda tu mermelada correctamente: la recta final 

¡Ya casi has llegado! No desperdicien todos sus esfuerzos ahora. Saca tus frascos limpios y tu c.tapas nuevofs, y elige tu método según el tipo de fruta utilizada. 

Para frutas ácidas (pH < 4,5): cítricos, frutos rojos, etc. Utilice el método de autopasteurización: 

  1. Llena tus frascos calientes 

  1. Atornille la tapa 

  1. Espere de 1 a 2 minutos para que la articulación se ablande. 

  1. Voltee el frasco para crear un vacío. 

Para frutas bajas en acidez: albaricoques, melocotones, etc. Tratamiento térmico después del relleno (consulte su receta para conocer el tiempo necesario). 

El consejo crucial: Esteriliza tus frascos justo antes de llenarlos para que aún estén calientes. Un tarro frío + mermelada hirviendo = riesgo de Choque térmico y explosión de jarra. No glamoroso. 

Luego guarda tus preciosos frascos en un lugar fresco y seco, lejos de la luz. Y esperar al menos 24 horas antes de degustar (sí, lo sabemos, es difícil). 

 

Resumen: Los 8 mandamientos de la mermelada perfecta 

  1. Tu material que prepararás : tarros, cápsulas nuevas, palangana y espumadera 

  1. Fruta madura (pero no demasiado madura) tú elegirás : calidad ante todo 

  1. Pectina que respetarás : degüelle, limón o azúcar especial según la fruta 

  1. Con moderación revolverás : cocción rápida pero breve, agitación regular pero no frenética 

  1. La espuma que quitarás : para una mermelada brillante y bien conservada 

  1. Creativo serás : especias, hierbas, ¡atrévete a combinarlas! 

  1. El enchufe que probarás : el plato frío es tu mejor amigo 

  1. Correctamente mantendrás : método adaptado al pH de los frutos + frascos esterilizados 

 

Preguntas frecuentes: sus preguntas más frecuentes 

¿Cuánto dura la mermelada casera? Bien preparada y sin abrir, la mermelada se puede conservar de 1 a 2 años en un lugar fresco y seco. Una vez abierto consumirlo en un plazo de 3 a 4 semanas y conservar en el frigorífico. 

¿Podemos reducir la cantidad de azúcar? Sí, pero ojo: el azúcar no sólo sirve para dar sabor, sino que también ayuda a la conservación y el cuajado. Utilice azúcar especial para “mermelada baja en grasa” o agregue agar-agar para compensar. 

Mi atasco no se ha establecido, ¿qué debo hacer? ¡No entrar en pánico! Regréselo a la sartén, agregue jugo de limón y azúcar gelificante, luego cocínelo de 5 a 10 minutos. 

¿Deberías pelar la fruta? ¡Eso depende! Para frutas con piel fina y comestible (fresas, frambuesas), esto no es necesario. Para frutas de piel gruesa (melocotones, albaricoques), esto es preferible por su textura. 

Ahora que tienes todas las claves en la mano, ¡todo lo que tienes que hacer es empezar! Y no lo olvide: incluso una mermelada fallida sigue siendo comestible (sobre tostadas, en yogur o diluida en agua con gas). ¡Feliz mermelada a todos! 🍓🍑🍒 

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